Comprar riesgo argentino pensamos es una buena estrategia (a pesar de los desafíos aún pendientes)
26 de septiembreLas estrategias de inversión se van modificando lógicamente de acuerdo a la coyuntura –propia o ajena-, y las expectativas para la misma. Son diversas las variables que uno llega a analizar, y los supuestos que debe realizar. Esto determinará básicamente la elección de los activos, mientras que la ponderación de cada uno dentro de la cartera estará guiada por el perfil de riesgo con el que cada inversor se sienta cómodo. Este perfil se determina por una serie de factores que van desde la edad y el horizonte de tiempo de la inversión, los ingresos como el patrimonio y la capacidad de ahorro, en combinación al objetivo y otras variables.
Pero igual este último no será el objetivo de esta columna, o al menos no en esta ocasión. Nuestra meta esta vez estará enfocada un paso más adelante: recomendar tres posibles estrategias para diferente tipos de inversor, teniendo presente los posibles escenarios a afrontar en los próximos meses. Incluyendo como supuesto base, para despejar la incertidumbre electoral, que el resultado del 22 de octubre convalida el obtenido en las PASO.
Ahora bien, empezamos con una breve -pero imprescindible- descripción de la coyuntura externa. Hablamos de un mundo que crece (a un ritmo esperado arriba del 3%) sostenido por los emergentes y desarrollados, un comercio que se recupera, sin mayores presiones inflacionarias aunque tampoco ya temor a una deflación, y liquidez que se mantiene como impulso para los mercados. No obstante, esto no está libre de ser vulnerable a ciertos temas, que hoy representan potenciales riesgos. Entre ellos, se enumeran desde las crecientes tensiones geopolíticas, hasta el alto riesgo de crédito de China y los ruidos políticos que se disparan, como en particular la incertidumbre por los posibles ajustes monetarios. En este último punto, de hecho, pararemos un poco.
Claramente el camino a una política monetaria más contractiva por parte de los Bancos Centrales tendrá algún efecto sobre los movimientos de los flujos de capitales, y en consecuencia el valor de los activos financieros. El ritmo y la magnitud del ajuste, en concreto, serán los determinantes. Es por ello, que el análisis acá, se centra en las expectativas. Estas últimas apuntan –validas incluso por la FED y el BCE- a un proceso de ajuste muy gradual que tomará meses y/o años, y es lo que el mercado ha tomado como referencia para sus precios. ¿Se puede equivocar? Siempre, aunque en concreto y dada la foto actual, entendemos que la probabilidad de una visión equivocada en este punto es baja. Al menos, insistimos, hoy.
Esto igual no evitará que la sensibilidad con la que se mueven las cotizaciones pueda incrementarse por momentos, ante la incertidumbre lógica o ruido que de seguro generará el cambio en las políticas aunque sea de forma gradual. En conclusión, podremos no tener un viento de cola tan favorable como en los últimos tiempos, pero entendemos que este no virará a un viento de frente. Algo que sumado a la coyuntura propia es un punto a favor.
Recuperación económica, mejora en los datos de confianza y expectativas, inflación en descenso (aunque aún por arriba de lo deseado), y un resultado de las PASO que permitió –ya dijimos- despejar parte de la incertidumbre electoral, sumando a favor de la gobernabilidad, son un buen punto de partida para cerrar este año y pensar en el 2018. No hay dudas igual que hay desafíos. Entre ellos, continuar con el recorte del déficit fiscal en donde seguirá rigiendo el gradualismo, como el avance sobre reformas estructurales que hoy ya son temas de la agenda 2018. Algunas de ellas, es real, con mayor sensibilidad política y obligarán a un consenso en el que se tendrá que trabajar.
Pero, más allá de que el mercado analizado desde lo externo como local no está exento de riesgos y una volatilidad que esperamos creciente, nuestro escenario proyectado contempla una visión con más positivos que negativos para los próximos meses. Algo que nos lleva a creer que hay oportunidades de inversión atractivas en riesgo argentino. Podremos sí quizás, analizar el punto de entrada en algunos activos, tras las subas acumuladas recientemente y la posibilidad de correcciones puntuales, pero nada –insistimos- que no nos permite hoy pensar una estrategia a mediano plazo pensada para hacer rendir los ahorros. Incluso hasta dormir tranquilos, dentro de un universo de alternativas de inversión que se ha ampliado, de manera que hoy cuenta con opciones que se adapten a diferentes tipos de inversores según su posición al riesgo.
Llegamos así a un punto, en el que sólo nos falta, recomendar tres posibles carteras para diferentes perfiles. Entendiendo igual que el asesoramiento, y volviendo acá sobre el primer párrafo de esta columna, es importante y diría hasta obligatorio sino se cuenta con experiencia.
Esto ayudará además a pensar la mejor estrategia, producto de que un mejor conocimiento del mercado nos permitirá “jugar” con las diferentes opciones dentro de cada instrumento. Un punto que también nos debe llevar a hablar no sólo de riesgos, sino de tamaño. Teniendo en cuenta, en esto último, que hay algunas inversiones como algunos bonos provinciales que tienen una ficha mínima alta y que, en consecuencia, no puede saltar un minorista.
Pero no nos extendamos, vayamos a las tres carteras modelos para un horizonte del orden de un año ligadas al riesgo local:

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Sabrina Corujo
Directora
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